Los contactos y las relaciones por internet. “realidad virtual” o “virtual realidad” -1ra. Parte-

Existen, desde hace unos 15 años (aprox.) clubes o grupos en Internet
que ofrecen posibilidades para:
a)      Relaciones de pareja (novios, matrimonio, sexo).
b)      Hacer amigos.
c)      Acompañantes sociales y culturales, etc.

Conocer personas por internet se volvió muy común en los últimos años.

Aunque, por lo que he podido observar, es desde hace unos 10 años que esto ha tenido un auge impresionante y una afiliación masiva realmente envidiable, digamos que para cualquier partido político, o para cualquier grupo financiero.

Ojo, no quiero decir que ese anhelo sea el caso de Kaleidoscope ¿Verdad? Ya hablaremos de eso después, en otro momento y en otro escrito. Y claro, trataremos de mostrar en dónde radica la diferencia entre cantidades y calidades, entre simulaciones o actitudes efectivas. Pero sí, muchas asociaciones e instituciones ¡Ya quisieran tener esa afiliación! ¡Ya quisieran tener o contemplar a ese inmenso ejército que está ansioso de tener algo!

No quisiera empezar a tratar esto con “supuestos” sociológicos, de esos que derivan en “certezas” y que comúnmente se ubican dentro de los muy socorridos “pre-supuestos” dados en las Ciencias Sociales, estableciendo fáciles didactismos explicativos o “tira netas”. Tampoco es mi intención pretender utilizar elementos psicológicos o “psicologizantes” que categóricamente ofrecen explicaciones simplistas al respecto. Menos aún pretender instalarme dentro de alguna corriente psicoanalítica que descubra “el hilo negro” del comportamiento de las masas. Y muchísimo menos “aventarme saltos mortales” dentro del campo específico de la filosofía del ser y del individuo. Simplemente comento, reflexiono, presento y expongo lo que se ve, lo que hay o lo que yo visualizo, entiendo y relaciono con los deseos primarios de las personas (salud, dinero y amor) Ojo, no dije necesidades, dije deseos.

Deseos o ambiciones en la red.

Los diferentes portales que ofrecen estas posibilidades: El Match, el Tinder, el Cupid, el Pof, el Be2, Ashley Madison, clubes de amigos y etcétera, etcétera, etcétera. Se renuevan constantemente con diseños novedosos en sus páginas, con la oferta o la presentación de casos “ideales” en la realización de los encuentros.

¿Serán solamente instancias que crean ciertas asociaciones o compañías para darle a las personas la posibilidad de conectarse con alguien y establecer algún tipo de relación, así desinteresadamente? o ¿Reflejarán (además de los propios intereses económicos y de prestigio que cada sitio o cada página pretende) alguna otra situación en esta moderna sociedad de “aparente y abundante” contacto y comunicación? o ¿A caso mostrarán alguna indicación significativa para descubrir el “estado del arte”, el estado actual de cómo están los deseos o a las búsquedas de las personas para relacionarse con “sus pares” (o con sus dis-pares, ja) en esta sociedad o en el mundo? o incluso, ¿simplemente utilizan la conflictiva existencial que vivimos hoy los seres humanos para convivir con “el otro” o “la otra” (no digamos ya que con el medio ambiente y los animales) para hacer “negocios”?

Los diferentes portales que ofrecen estas posibilidades se renuevan constantemente con diseños novedosos en sus páginas.

Sin entrar a desarrollar las posibilidades reflexivas arriba señaladas, sólo expondré lo fenoménico, lo que se ve. Empezaré por decir que las fichas de los integrantes son verdaderamente un amplio e impresionante abanico de presentaciones; una vitrina interminable de personalidades. Algunas muy simpáticas y otras francamente patéticas: Hay mujeres que dicen ser sensibles y profundas.
Hombres que se presentan como responsables y serios.
Hay mujeres cultas e inteligentes.
Hombres que prefieren empezar su relación con “un buen vino y unas velas”.
Hay mujeres que se dicen ser divertidas y alegres.
Hombres que son aventureros y entregados.
Hay mujeres de fuego y de pasión.
Hombres de arrojo y decisión.
Hay mujeres de oropel.
Hombres que mienten.
Hay de todo… ¡Como en Botica!

Empezaré por decir que las fichas de los integrantes son verdaderamente un amplio e impresionante abanico de presentaciones.

Las edades que se observan en estos espacios van desde los 12 hasta los 65 años -principalmente- aunque hay de más edad, destacando que las personas que tienen más concurrencia en estos sitios se ubican –básicamente- en dos grandes grupos: de 17 a 29 y de 30 a 50 años.

Hay sitios de pago y otros son gratuitos, lo que aparentemente hace establecer un filtro o una selección de niveles y clases sociales. Aunque… “No todo lo que brilla es oro”.

A mi manera de ver o a mi entender, es un poco absurdo todo eso y sin embargo, como canta Joaquín Sabina:
“…Lo sé porque he pasado más de una noche ahí”.

Me sorprenden varias situaciones:
¡¡Qué cantidad de personas están ahí!! o hemos estado ahí.
¡¡Qué cantidad de necesitados y necesitadas; de deseosas y de deseosos existen!! o existimos.

Voy a enlistar algunas cosas que me parecen son de las que más se demandan o se requieren en esos sitios y creo que, también, en la vida. Y lo advierto y lo anuncio porque me parece que es algo muy importante.
Lo que voy a enlistar no son “cosas” nada más así, no son sólo palabras o conceptos que se los lleva el viento. Son cosas que real y honestamente visualizo importantes y requeridas por miles de personas que como yo, acudimos a este sitio alguna vez buscando una posibilidad de:
Amistad, Afecto, Amor, Compañía, Cachondería, Aventura, Perversión, Negocios, etc.

Acudimos a este tipo de sitios alguna vez buscando una posibilidad…

Cada quien establece preferencias, cada quien les hace o les da su lugar y su importancia a sus deseos. Unos y unas pretenden resolver y obtener algo o todo. Y también, otras cosas que no se enlistan aquí, pero, independientemente de que cada quien se disfrace con su traje o su máscara de seres maravillosos y maravillosas… ¿Cuántos y Cuántas hemos sufrido el desamor? ¿Cuántas y Cuántos hemos huido de la monotonía y del amor domesticado? ¿Cuántos y Cuántas le tenemos miedo a la soledad y la hemos padecido, por mucha terapia y entendimiento que se tenga para poder disfrutar la vida?
¿Cuántas y Cuántos deseamos encontrar mejores calidades en nuestras relaciones?
¿Cuántos y Cuántas hemos fracasado en eso?
¿Cuántas y Cuántos atribuimos el fracaso de nuestras relaciones al hecho de descubrimos y sentimos físicamente mal, feas, feos, no atractivas?
¿Cuántos y Cuántas atribuimos el fracaso de nuestras relaciones al hecho de descubrimos antipáticos, pesadas, agresivos, envidiosas, resentidos, mala onda, espiritualmente huecos?
¿Cuántas y Cuántos nos sentimos perdedoras, des-adaptados o seres de segunda y pensamos que con la compañía o con la pareja se va a remediar o a eliminar ese estigma?
¿Cuántos y Cuántas queremos suplir la insatisfacción de las relaciones que se tienen,  apostando a que con “otro” encuentro nuestra vida se va a componer?
¿Cuántas y Cuántos no estamos satisfechas con el placer y el goce de nuestra vida y queremos más, a escondidas o prohibido?
¿Cuántos y Cuántas nos damos cuenta de lo pobre que es nuestra amistad con los demás y de la imposibilidad que tenemos para construirla?
¿Cuántas y Cuántos le han buscado el brillo y el interés a una relación para mejorar su situación económica?

No lo sé, creo que somos muchos, pero me parece que esto no sólo es un asunto numérico, o un asunto que sólo tenga que ver con el instinto, con el sentido o con las intenciones que tenemos de nuestra vida afectiva, inmediata, biológica, o con nuestra vida amorosa y pasional. Me parece que tiene un fondo y un trasfondo que bien lo podrían tratar los analistas de la conducta humana, los “científicos sociales”, los expertos en el comportamiento social de las personas, los filósofos, los sociólogos (Y aunque yo haya medio masticado algo de eso, o haya disque estudiado algunas cosas relacionadas con eso, me daría vergüenza y sería deshonesto decir que lo entiendo perfectamente. Por ello, sólo digo que posiblemente esas conductas están relacionadas con una vida (o con nuestra vida) a la que generalmente “le falta algo” y no está satisfecha, y por eso busca.

Por ello, sólo digo que posiblemente esas conductas están relacionadas con una vida (o con nuestra vida) a la que generalmente “le falta algo” y no está satisfecha, y por eso busca.

¿O qué, a poco quien ya tiene pareja y la conserva, no le hace falta nada, está completo, satisfecho o satisfecha, en todos los sentidos? Tampoco me parece que sea una cuestión de tener o no tener pareja.

Existen muchas, muchísimas teorías, esquemas, formas, modelos, tipos, etc.,  que pueden señalar o indicar cuál es el sentido o el propósito de nuestra vida.
Yo me voy por una propia, una que quiero compartir con las personas que se atrevan a leer estas cosas y muy especialmente con la gente joven, porque los adultos “entienden” muchas cosas y ellos ya saben lo que quieren, ja… Bueno, eso nos han hecho creer ¿No?

Y bueno, llegamos a un punto en donde espero no tomen esto como “tira netas”, porque no son principios incuestionables los que voy a decir, aunque sí son principios.
Principios discutibles, diversos y complementarios, que chance y nos permitan tener una apertura un poco más amplia, pero que sobre todo no se reducen a fundamentalismos o dogmas únicos o teologías redentoras.
“El alma no vale más que el cuerpo y el cuerpo no vale más que el alma y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo.”  (No sé quién lo dijo, pero lo celebro)

En fin, para mí: No existe persona, animal o “cosa” que nos dé la satisfacción plena o la felicidad absoluta. No existe, en lo particular o en lo individual, nada que juegue o asuma el papel del todo. No es “una” persona la que te va a dar el sentido de “todo”, sólo es una parte.

Y cuando el amor muere, no es el amor que muere, somos nosotros mismos. Y cuando una persona que quieres se va, no se va sola, también se va con una parte de ti. Y cuando descubres que todo está hueco, es porque tú también lo estás un poco y viceversa. Y cuando descubres que todo tiene sentido, es porque tú también lo tienes.

“No siempre me enamoro de quien quiero ni cuando quiero, pero siempre que me enamoro, quiero…”    (Creo que lo dijo Fernando Savater o ¿Saramago?)

Yo sí creo que existe la satisfacción y la felicidad (no sólo instalada en el recuerdo)
Al reconocer que no hay absolutos, se puede aspirar a un futuro mejor en esta vida. Yo sí creo que somos seres necesitados, que requerimos de los demás y de nosotros mismos para complementar el todo.
Yo sí creo que la diversidad nos nutre.

En fin, para mí: No existe persona, animal o “cosa” que nos dé la satisfacción plena o la felicidad absoluta.

Y pues ahí ustedes saben si siguen buscando en el Match, o en el Tinder o en el chat o en el club de amigos y de los corazones solitarios. Pues sí, sí está chido buscar energía y motivaciones con los demás, tanto en la “realidad virtual” como en la “virtual realidad”, pero una cosa me parece muy importante: Hay que lanzar la mirada, también, a uno mismo y tener la apertura, la disponibilidad de ceder, de llegar a acuerdos con lo diferente, Digo, si comprendes que para convivir de manera más realista con “el”  o “la” otra, debes tener la posibilidad de adecuarte, de negociar, de reconocer que la idealización es posible pero no siempre es real.

Ahora que si tu idealización se materializa en lo que requieres, en lo que planteas y deseas, pues que bueno, pero sino, no te limites o no te estanques en tus idealizaciones, abre y acepta la posibilidad de caminar no sólo en lo que tú has establecido como único y fundamental para que vivas… Creo que si has detectado que las cosas no van muy bien en tu vida, es el momento de abrir un poco tus concepciones y entendimientos.

Claro que nos hemos formado, hemos recibido un montón de principios, de visiones, de entendimientos que nos hacen caminar por un determinado sendero, pero, a mi me parece que cuando honestamente has descubierto que las cosas no te han salido bien, creo que es el momento de echarte un clavado en tu propia alberca y descubrir si quieres seguir nadando de la forma que aprendiste o tener la sincera disponibilidad de aprender a nadar de otra manera. Digo, si es que realmente deseas y quieres establecer ese reto de adecuar otras formas para pretender estar y disfrutar la existencia.

¿Realidad virtual o virtual realidad?

A veces, cuando no obtenemos lo que en nuestro interior o en nuestro fondo queremos, debemos contemplar que muy probablemente se deba o sea producto de que nosotros estamos haciendo algo para impedirlo. Hay que contemplar que un porcentaje importante se debe, o nos corresponde a nosotros mismos.

Ya sea en la realidad virtual o en la virtual realidad.

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