El día que perdí a mi mejor amiga…

Se lo que están pensando, ¿que tiene que ver que pierdas a tu mejor amiga con inversiones Miguel? Por increíble que parezca tiene todo que ver. Al menos este caso sí y el problema es que no se trata de un caso aislado, lo que me tocó vivir en carne propia esta semana es la realidad de miles de personas alrededor del globo.

Siento una frustración, impotencia y tristeza desenfrenada, es una sensación que no le desearía a nadie. Soy muy honesto al decirles que yo creía que estas cosas solo pasaban en capítulos de la Rosa de Guadalupe, que estaban muy alejadas de nuestra realidad y no podía estar más equivocado.

Los amigos son la familia que nosotros elegimos.

Voy hacer una afirmación audaz y sin temor a equivocarme, estoy seguro que les ha pasado lo siguiente no una, varias veces. Hay personas que conoces y haces clic al instante, rompes el hielo rápidamente, compartes aficiones, las cosas más simples como tomar café o trabajar se vuelven geniales solo por estar con esa persona y conforme va pasando el tiempo te das cuenta que tienen mucho en común, sabes que esta amistad será legendaria, juntos podrían conquistar cualquier meta o hacer frente a cualquier obstáculo.

Esto pasó cuando el equipo de “Kaleidoscope” conoció a María nuestra ex-directora de Marketing. Todos lo miembros del equipo la adoptamos como una hermana menor, nos enseñó valores, demostró su talento, su inteligencia, su fortaleza y determinación para hacer frente al reto de llevar una dirección tan importante como Marketing a su corta edad.

Hasta ahí todo bien por desgracia esta historia no tiene un final feliz, ella se encontraba motivada, emocionada y muy contenta de estar en Kaleidoscope y nosotros igualmente por contar con su talento y potencial.

Debemos sacar el racismo de nuestra mente.

María es cristiana y decidió formar una empresa rodeada de puros hombres, decidió abrirse paso y ganarse un lugar en un mundo que le pertenece a los hombres, o al menos eso piensan algunos todavía. Creen que siguen en el siglo XV y que una mujer no puede ser vista rodeada de hombres.

Todo iba de maravilla hasta que las creencias religiosas se interpusieron, los padres de nuestra ex-compañera le pidieron dejar la empresa y cortar toda comunicación con nosotros esto debido al exceso de tiempo que pasa con nosotros y al riesgo latente de que María pudiera enamorarse de una persona sin sus creencias religiosas.

Todos somos iguales y tenemos el derecho a elegir nuestras creencias religiosas.

El mensaje fue claro y contundente, ella no puede hablarnos, no puede pasar tiempo con nosotros por temor a que ella terminara siendo como nosotros y si termina siendo como nosotros las reglas en su casa dictan que la familia completa tendría que darle la espalda a su hija y dejar de hablarle a María, cortar de raíz cualquier clase de vínculo familiar.  

Lo que me pone a pensar ¿realmente no podemos ser amigos sin importar nuestra religión?, vivimos en un mundo lleno de odio, violencia y racismo y no mostramos señales de querer acabar con esto.

Apoyar a los hijos y respetar sus decisiones es tarea obligada de los padres.

Nuestra ex-compañera de trabajo fue obligada por toda su familia a renunciar a su empresa de la noche a la mañana, es por su bien. No pueden permitirse que tenga una relación tan cercana con alguien diferente.

Concluyó afirmando que el amor, aprobación y apoyo de nuestros padres no puede estar condicionado a hacer lo que ellos creen que es correcto, todos tenemos derecho a tomar nuestras decisiones y a elegir nuestro propio camino.

¡Digan no al racismo!